Educación gratuita y de calidad, ¿quién la pagará?

“Que sean los más ricos los que paguen” decía la bella Camila Vallejo al periodista liberal Andrés Oppenheimer durante una entrevista que le concedió a éste. R ¿Es lógico no? En Chile los líderes estudiantiles lo tienen muy claro, y están conscientes de que en su país solo un tercio de las recaudaciones tributarias provienen del ISR, al revés de lo que sucede en Europa y Estados Unidos. Por eso dicen, que la educación gratuita y de calidad se debe obtener solo mediante reformas tributarias a los ingresos de las personas y de las empresas. Es lamentable que en nuestro país, a pesar de tener la misma estructura tributaria que la de Chile, los ciudadanos no nos hayamos detenido a pensar quién es que va a pagar por esa educación “gratuita.”

La cuarta convención nacional de empresarios, celebrada en noviembre del año pasado y a la que obligaron a asistir a los principales candidatos a la presidencia (a cambio de dinero para la campaña presumiblemente), podría arrojarnos mucha luz al respecto.

En la declaración conjuntada de la convención se leía lo siguiente:

“Apoyar el consenso para la adopción de una reforma fiscal integral que garantice a los sectores productivos competir en igualdad de condiciones frente a sus competidores regionales y a nivel mundial; que equilibre la carga tributaria entre los sectores formal e informal para eliminar la deslealtad tributaria como forma de competencia; disminuya la evasión; amplíe y universalice la base de los contribuyentes; elimine impuestos distorsionantes, tales como el 1.5% de anticipo del ISR y el 1% a los activos; no introduzca ni mantenga costos al aparato productivo que afecten su competitividad;  y cambie el método de recaudación de los impuestos de lo devengado a lo percibido”. R

Y luego en el discurso final de Manuel Díaz Cabral, presidente del Conep:

[…] Temas controversiales como la ampliación de la base y posible reducción de la tasa del ITBIS, la eliminación de los impuestos distorsionantes y coyunturales,  como por ejemplo, el impuesto a los activos bancarios, el impuesto a los cheques, el aumento del impuesto sobre la renta, y el cobro del ITBIS en aduanas a las materias primas, entre otros, tendrán que ser afrontados sin mayor demora […] R

En ninguna parte de la declaración conjunta ni del discurso de Manuel Díaz Cabral se menciona algo sobre las exenciones que se otorgan a las empresas o aumento de la tasa del ISR; de hecho, hasta pide que se elimine el reciente aumento temporal que se aplicó al ISR de empresas calificándolo de “distorsionante y coyuntural”. Recuerden que hace menos de dos años, cuando el gobierno intentó modificar temporalmente la ley de Proindustria, los empresarios dijeron que se iban a ir a la “quiebra” R; aunque estos beneficios no existían tres años atrás R.

Entonces, ¿de dónde piensan sacar el dinero del 4% para educación? Actualmente existen exenciones de impuestos (gastos tributarios) que se aplican para proteger o incentivar determinados sectores económicos, y estas exenciones representarán alrededor del 5.0 % del PIB en 2012. Pero la gran mayoría de esas exenciones no son otorgadas a los empresarios, sino a los mismos consumidores. Se trata de productos de la canasta básica familiar que están exentos del pago del ITBIS. Producto de esas exenciones el estado dejará de percibir aproximadamente 74, 911 millones de pesos en 2012 o un 3.15 % del PIB R . Como son bienes básicos, esto significa que prácticamente las familias de clase baja se verían reducido su poder adquisitivo en un 16 % si se eliminan completamente estas exenciones.

Ahora bien, todos en la sociedad somos consumidores, el ITBIS es pagados por todos, y los que más tienen serán los que más pagarán nominalmente al sistema; por lo que en teoría, la ampliación de la base del ITBIS lograría mayor recaudación tributaria de las clases media y alta y con este dinero se podría compensar la pérdida del poder adquisitivo de la clase baja mediante políticas fiscales y sociales efectivas, ya sea, a través de aumentos muy sustanciales en los subsidios a los programas comer es primero, bonogas, etc., (aunque nadie ha planteado que esos fondos se usarían para eso) y también habría compensación a la clase baja mediante mejoras en los sistemas públicos de salud y de educación, los cuales serían los objetivos políticos específicos de estas nuevas recaudaciones.

Ahora bien, todavía queda la cuestión de la regresión en nuestro sistema tributario. ¿Por qué los pobres pagarían prácticamente la misma cantidad porcentual de sus ingresos que la clase media y no muy diferente de la clase alta, y por qué la carga tributaria no recae sobre el ISR en vez del ITBIS, para así poder cobrarles porcentualmente más a los que más tienen?

Resolver la cuestión de la regresión tributaria en países de bajos ingresos no es una cuestión sencilla. Algunas observaciones simples de nuestras recaudaciones fiscales nos desvelan esto. Aun si elimináramos todas las exenciones que se otorgan a las empresas, solo se conseguiría el 0,41 % del PIB*, ni siquiera elevando los topes del ISR a empresas y asalariados a 35 % difícilmente superaríamos el 0.7 % del PIB* R, siendo nuestra presión tributaria actualmente de 13.8 % (y recuerden que a partir del total recaudado, se hace una distribución justa entre los diferentes sectores).

*Excluyendo exenciones a instituciones sin fines de lucro, cine y cultura. Incluyendo exenciones por intereses recibidos/ Las demás exenciones que representan alrededor de un 1 % del PIB corresponden a exenciones a la vivienda, a combustibles de generación eléctrica,  gasolina regular y gasoil regular, exoneraciones al salario de navidad, gastos educativos, entre otras.

**Basándonos en el hecho de que la DGII estimó un 0.348 % del PIB que se dejó de recaudar producto de la reducción de la tasa del 30 al 25 % del ISR y asumimos una duplicación si hubiese sido además del 30 al 35 %. R

Pero tampoco en Brasil y en Argentina donde recaudan el 25 % de sus PIB en impuestos (excluyendo las contribuciones a la seguridad social), la estructura tributaria es diferente a la nuestra o a la de Chile. En esos dos países se recaudan del ISR solo 21 y 27 por ciento del total respectivamente (excluyendo contribuciones sociales).

En República Dominicana y Argentina, los ingresos del gobierno general (gobierno federal, estatales y locales) por el impuesto a las empresas* doblan los ingresos por los impuestos a las personas físicas* y en Chile los triplican. En Argentina y en Brasil, los ingresos del gobierno general por los impuestos generales a bienes y servicios** son el doble de los ingresos por los impuestos a personas físicas y empresas* Ingresos tributarios por tipos de impuestos Cepal.

*Incluimos los ingresos por dividendos y por intereses generados en “impuestos a empresas” y los excluimos del impuesto las personas físicas.

**

En Estados Unidos, los ingresos del gobierno general por el impuesto a las personas físicas* son 5 veces mayores a los ingresos por el impuesto a las empresas y son el doble de los ingresos por el impuesto general a bienes y servicios** R. En República Dominicana, Uruguay y en Chile los ingresos del gobierno por los impuestos generales a bienes y servicios son 52, 42 y 25 por ciento respectivamente mayores al ingreso por el impuesto a las personas físicas y de empresas, y 5 veces mayores que el impuesto a personas físicas en R.D y en Chile y 3 en Uruguay. En Estados Unidos, el gobierno general recauda del impuesto a las propiedades (un impuesto progresivo) dos tercios del impuesto general a bienes y servicios, pero en Brasil este impuesto es solo una sexta parte del impuesto general a bienes y servicios, en Argentina es una tercera parte y en República Dominicana una quinta parte.

*Incluye esta vez los ingresos por dividendos y por intereses generados y los excluye de los impuestos a empresas.

Es decir, Argentina y Brasil tienen altísimas recaudaciones tributarias, pero esto es en base a altísimas recaudaciones a los consumidores.

Las bajas recaudaciones tributarias en Chile (18 %) y en R.D (13,8) y las altas regresiones de nuestros sistemas impositivos no tienen su causa principal en las exenciones a las empresas o a las tasas impositivas.

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* Se podría argumentar también sobre elusiones tributarias legales, como sucede en el sector turístico, pero sería difícil cuantificar un aproximado sobre el monto de estas.

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A continuación, gráficos tomados de la presentación de Juan Hernández, director de la DGII, “tendencias de la tributación en América Latina” realizada en la Conferencia Interamericana de Contabilidad, en México.

Un informe de la OCDE señala:

“(…) los bajos niveles de renta personal limitan el alcance de los impuestos sobre la renta. En numerosos países, la gran mayoría de la población trabajadora – cerca del 90 por ciento en Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica, por ejemplo – tiene rentas inferiores al umbral de sujeción al pago del impuesto.” Política fiscal y desarrollo en América Latina páginas 20 y 21.

En los países de la OCDE, los ingresos por impuestos sobre la renta, beneficios y ganancias de capital representan un 13 % del PIB, mientras que en Latinoamerica solo un 5%, según este mismo informe.

En nuestro país, en 2011 un 59 % de los cotizantes titulares en la Tesorería de la Seguridad Social ganaba menos de 10 mil pesos y un 73 % ganaba menos de 15 mil Rpagina7. Para este año 2012 el ISR a los asalariados se aplica desde los ingresos percibidos por encima de los 33,327 mil pesos mensuales, y empieza con un 15 % en la primera escala y 25 % en la última ; es decir, si se gana 35,327 pesos mensuales, se le cobra un 15 % de 2 mil (35,327-33,327) para ISR, que son 300 pesos. R R2

Todo esto siginifica que no hay manera de que nuestra educación gratuita y de calidad sea pagada por los ricos. En ninguna parte del mundo la educación pública es pagada por los ricos, contrario a lo que pensaría Camila Vallejo; sencillamente porque los ricos son muy pocos. En los sistemas donde la estructura tributaria es progresiva, tampoco la educación es pagada por los ricos. Lo que pasa es que la clase media en los países desarrollados poseen altos ingresos los cuales son muy aplicables al ISR.

La gente tiende a pensar naturalmente que un servicio de educación pública “gratuita” es gratuita porque la paga el estado. La verdad es que nuestra  educación gratuita y de calidad prácticamente será pagada por los mismos que la consumen, indirectamente vía ITBIS. La verdad es que nuestra educación gratuita y de calidad se obtendrá mediante el sacrificio no solo de los ricos, sino de todas las clases sociales. La carga se sentirá igual en todas, el sacrificio tendrá que ser de todos. Esa es una verdad que nuestros políticos nos están ocultando hasta que pasen las elecciones. El 4 % que prometieron cumplir para el próximo año no vendrá gratis. Sino con sudor y lágrimas. Nada es gratis en la vida.

 

 

Misceláneos:

“Lucha educativa en Springfield”  Huelga de maestros en Springfield en demanda de más fondos para las escuelas, capítulo de Los Simpsons: divertida escena de un minuto.

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